sábado, 25 de agosto de 2012

Las 5 historias detrás de Bad


Agosto de 1987, mientras el rock veía nacer a Nirvana, la banda que le proveería de nuevos sonidos, y celebraba el lanzamiento del más brutal de los discos de los Guns N Roses, el Appetite for Destruction, el pop presenciaba el regreso de Michael Jackson a los estudios de grabación con el album “Bad”, tras el apabullante éxito de “Off the Wall” y “Thriller”, sus dos primeros discos en solitario.


25 años han transcurrido desde aquel día y faltando ya una semana para que se celebre la fecha con el lanzamiento de la edición especial llamada “Bad 25” y un documental sobre los secretos de la grabación dirigido por Spike Lee, recordamos algunas historias en torno a la creación de la que es considerada como una de las mejores grabaciones de Michael Jackson

LOS INICIOS

Michael Jackson comenzó a grabar los demos para el “Bad” unos meses antes del Victory Tour with The Jacksons, realizado en el año 1984. El trabajo de pre producción comenzaría dos años después, en noviembre de 1986, y las grabaciones en enero de 1987.

El Westlake Recording Studios fue el lugar donde se trabajó. Por un pedido especial de Michael, allí se debió adaptar un escenario de madera para que este pueda bailar mientras grababa. Jackson compuso 60 canciones para este disco, de las cuales se grabaron 30. Michael quería incluir todas estas en un disco de tres entregas, pero Quincy Jones lo convenció de lo contrario.

LAS CANCIONES QUE QUEDARON FUERA

Uno de los problemas tras finalizar la grabación del disco vendría al momento de tener que elegir las canciones que quedarían.

Inicialmente, se pensaba dejar solo 10 temas, pero finalmente se optó por uno más a manera de bonus track. Y aunque Michael y Quincy coincidían siempre en las decisiones en el proceso creativo y ejecutivo, una canción los puso en aprietos.


“Michael quería incluir el tema “Streetwalker” y yo quería “Another Part of me”. Nos reunimos con otras tres personas y decidimos elegir de la manera más justa posible”, contó Quincy Jones en una entrevista con un programa radial. Finalmente, se optó por la canción que le gustaba a Jones, generando la disconformidad de Michael, quien logró meter el tema tiempo después en una edición especial del 2001


LAS COLABORACIONES FALLIDAS


Michael Jackson quería contar con la participación especial de algunos artistas. Entre ellos, Barbara Streisand, Whitney Houston, Aretha Franklin y Agnetha Fältskog (del grupo ABBA), a quienes les ofreció cantar en el tema “I Just Can’t Stop Loving You”.

Sin embargo, es el ofrecimiento que Quincy Jones le hizo al cantante Prince el que ha pasado a la historia. En los ochentas Michael y Prince eran rivales ante los ojos de los medios por ser los cantantes pop que más éxito tenían. Quincy creyó que sería bueno unirlos en una misma canción, pero el intérprete de Purple Rain no lo creyó así. “¿Recuerdas el papel de Wesley Snipes en el video de Bad? Pues ese hubiera sido yo. Además, la primera frase de la canción es “Your butt is mine” (“Tu culo es mío”) y eso hubiera sonado un poco raro”, dijo años después Prince ante la pregunta de por qué no había aceptado participar del dueto.

CANTANDO EN ESPAÑOL


Otra de las anécdotas que quedará para el recuerdo de este disco es que fue en él que Michael Jackson cantó por primera vez en español. El músico le había comentado sus deseos de hacer el cross over a nuestro idioma a Quincy Jones y este se puso en contacto con el salsero Rubén Blades para que le ayude a traducir la letra del tema I Just Can” Stop Lovin You.

Tiempo después, Blades revelaría que le sorprendió la actitud de Michael durante los días que trabajaron juntos, pues no le hizo firmar ni acuerdos de confidencialidad ni llegó con un séquito de seguridad. “Por tres días estuvimos en el estudio. Originalmente quería hacer tres canciones él, pero en realidad yo no tenía mucho tiempo. Me dediqué esos tres días a él. Me miraba y me decía ‘¿crees que lo puedo hacer mejor?’ Dije ‘sí’ Y lo hacíamos otra vez sin ningún problema. Me llamó mucho la atención el que no hubiera ‘entourage’ (séquito), no había nadie, absolutamente nadie: Quincy, Humberto, Michael y yo”, dijo Blades.

UN VIDEO DE ALTO IMPACTO


Al igual que en “Thriller”, el disco anterior a “Bad”, Michael le dio suma importancia a las producciones audiovisuales que acompañaban su discografía. Así, volvió a reunir a grandes directores para trabajar los cinco sencillos que de su disco se desprendieron. Uno de los más impactantes fue el de la canción que le da nombre al álbum: “Bad”.

El cineasta Martin Scorsese fue el encargado de dirigirlo; sin embargo, la historia que en el video se relata fue creada por Jackson inspirándose en un hecho de la vida real: un muchacho que había sido asesinado por los chicos de su barrio al ser considerado un presumido.

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