domingo, 24 de junio de 2018

9 años sin Michael Jackson


“Qué difíciles tuvieron que ser esos 9 años…” me digo.

“Qué ausencia tan grande has dejado en mi alma pero sobre todo qué pena tan grande que te hayas ido cuando nos habías prometido volver en Julio…” me repito a mí misma.


Y aquella tarde del 25 de Junio de 2009, el momento mas amargo de mi vida en el que me quedé ausente y triste. Unas veces me entra rabia por que no se ha hecho justicia para ti. Otras me enfado con el mundo. Otras lloro pero la mayoría del tiempo me resigno, NO QUEDA DE OTRA, me repito.


Tenía tantas ganas de volverte a escribir de nuevo. No hace falta que te diga que sé que me nos observas desde arriba, con tus alas abiertas desde el cielo. Un cielo donde se juntan las estrellas, los ángeles y la música. Un cielo donde tú brillas como tu guante y tu chaqueta así con todo tu esplendor.

Sé todo lo que sentías en vida, y yo puedo sentirlo muy dentro de mi corazón y que sale al exterior por cada poro de mi piel a modo de amor eterno. Desde allí arriba. Desde allí donde descansas, desde donde a todos los seres humanos que seguimos aquí abajo viviendo y aprendiendo todo de ti, nos has regalado el don de la eternidad.



Sé que no quieres que nos sigamos estancando de dolor por haberte perdido, y estoy consciente de ello desde el primer momento que supe que te habías ido para siempre. Ese momento en el que alzaste tus preciosas alas, esas alas llenas de luz, de amor por la vida y por el mundo. 


Siempre trataste de comprender la vida, su esencia y hermosura. Quién mejor que tu para acompañarme en mis sueños para aprender a sentirme viva. Tu canto, tus ojos, tu belleza y sobre todo el de tu corazón. Todo lo que tu ausencia me hace estar viviendo una realidad diferente en la que no estás tangible, y ya no volverás a estar…
¿Sabes qué? Sigues siendo la primera alma en la que pienso cuando algo estupendo me sucede, cuando deseo compartir, hablar, o cuando necesito ayuda. Y es cierto que ahora solo puedo hacerlo en mis sueños, cuando me pongo las manos en el pecho y siento los latidos de mi corazón.




Me faltó tiempo, demasiado tiempo para continuar disfrutando de la vida con tu presencia en este mundo. Nunca será suficiente para un ser tan excepcional como tú.
Desde la tierra, desde donde piso y coloco con fuerza mis pies te dedico todos mis logros. Cada momento increíble es para ti y solo para ti. Porque lo comparto con aquellos que amo, claro que sí, y que siguen a mi lado. Tú tienes el poder de haberme hecho mejor persona, de haber hecho brillar mucho más aún mi corazón.
Por eso millones de gracias por ser siempre y eternamente tú.


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